El Ratio Value es una métrica de creación propia que mide la capacidad de un gestor para generar rendimiento sobre su índice de referencia. Su fin, aunque no mantenga la misma relación estadística, es ayudar a seleccionar a los mejores gestores activos, del mismo modo que lo hacen métricas como el Tracking Error (TE) o el Active Share (AS).
¿Cómo de importante es el Tracking Error o el Active Share?
Es importante entender estos dos ratios a la hora de analizar un fondo de inversión por su capacidad de ser activo (si es lo que buscamos); es decir, de generar rendimientos distintos al índice de referencia: si no existe esa diferenciación, es imposible que el gestor bata al mercado a largo plazo.
Hay varios estudios académicos que correlacionan el Tracking Error (TE) y el Active Share (AS) con la probabilidad de comportarse mejor que los índices a largo plazo. Lo que indican dichos estudios es que, a mayor TE o AS, es más probable que los fondos superen a sus referencias.
¿Cuáles son los motivos?
Hay mucha teoría, pero el motivo principal es que eliminamos falsos fondos activos: productos que cobran las comisiones propias de un fondo de gestión activa pero que, en la práctica, no hacen nada para diferenciarse del índice. Estos fondos, alrededor del 50 % de los comercializados en España, son los que lo hacen peor que el mercado y los que mayor ruido generan, pues arruinan la muestra y provocan buena parte de las críticas a la gestión activa.
También se asume que los fondos que más se diferencian son los que tienen la convicción y una estrategia distinta para ganar al índice, y en general habrá menos perdedores en ese rango. Ahora bien, esto es discutible: el hecho de ser diferente no implica necesariamente que el gestor sea mejor que el índice; existen fondos con resultados muy malos y TE/AS elevados, pero también es en ese grupo donde, normalmente, encontraremos a los verdaderos fondos activos con buenos resultados.
Por eso, cuando los inversores analizamos fondos y exigimos ratios que prueben su carácter activo, la mayoría de falsos fondos activos desaparece de nuestro filtro.
Las comisiones, el segundo factor predictivo
Las comisiones son el segundo factor con mayor valor predictivo. Existe mucha relación entre lo activo que sea un fondo y sus comisiones, algo clave para ver si puede batir al índice a largo plazo.
Los falsos fondos activos pierden porque las comisiones son mayores, o muy similares, a su capacidad de diferenciarse, lo que hace que sea matemáticamente imposible que a largo plazo superen al mercado.
Por tanto, a mayores comisiones, en general, peor comportamiento agregado. Este punto es debatible, pero en cierta medida es cierto: por un lado tenemos un universo de fondos pasivos baratos que lo hacen “un poco peor” que el mercado, y por otro, un universo de falsos fondos activos con comisiones elevadas. Si no filtramos bien, concluimos que las comisiones siempre se relacionan con peores resultados, cuando la causa real es mezclar gestión pasiva barata con pasiva cara. De ahí la importancia de analizar bien para no caer en falsos fondos activos.
¿Qué es el ratio Value?
El ratio Value relaciona la capacidad de un fondo para diferenciarse del índice (medida mediante Tracking Error) con las comisiones netas que cobra, indicándonos lo eficiente que es esa relación.
En esta fórmula se divide el Tracking Error por el ratio de costes netos, aunque se puede usar el TER (Total Expense Ratio) o cualquier otro indicador de costes del fondo.
¿Cómo funciona el Ratio Value?
- Ratio Value > 1 → El gestor podría ser capaz de generar valor a largo plazo por encima de sus comisiones.
- Ratio Value < 1 → Su capacidad para diferenciarse es menor que las comisiones que cobra; a largo plazo le costará batir al mercado.
- Ratio Value > 2,5 → El fondo muestra una buena capacidad de generar rendimiento en relación con los costes.
Ejemplos
Ejemplo con falso fondo activo
Imagina el típico fondo de un banco que cobra un 2 % anual de comisiones y, en realidad, es un falso fondo activo: alta correlación con el índice, Active Share bajo y Tracking Error de 1,5.
Si cobra un 2 % y su capacidad de diferenciarse es de 1,5 %, ¿podrá hacerlo mejor a largo plazo? Lo tiene muy complicado: las comisiones son más altas que su margen de movimiento. Para lograrlo tendría que convertir constantemente todo el TE en rendimiento positivo, algo muy poco habitual.
Por tanto, las matemáticas están en contra del fondo, ya que su capacidad de diferenciación es tan pequeña que no podrá sobreponerse a las comisiones.
Ejemplo con gestión pasiva
Piensa ahora en varios fondos pasivos puros que su Tracking Error tiende a 0 y que cobren las siguientes comisiones:
- A: 0,30%
- B: 0,60%
- C:1,50%
¿Qué opciones tienen los fondos B y C de hacerlo mejor que A?
No hay ninguna opción, y esto es parte lógica del Ratio Value. Con tan poca capacidad de diferenciación del fondo respecto al índice de referencia, un aumento tan grande de las comisiones hará que los fondos B y C no puedan obtener un mejor rendimiento que el fondo A. Lo mismo ocurre con A respecto al índice, con tan poca diferenciación, nunca podrá batir al mercado. Por eso, el número de fondos indexados o pasivos que baten a sus mercados es 0, ya que siempre lo harán un poco peor por las comisiones.
Defectos del Ratio Value
La doble imposición de las comisiones
Las comisiones van implícitas en el rendimiento del fondo; es decir, cuando consultamos la rentabilidad en páginas como Morningstar, esos datos ya incluyen los gastos de gestión. Por ello se podría argumentar que, aunque el Ratio Value sea inferior a 1, un fondo aún podría batir a su mercado, ya que el Tracking Error que utilizamos para el cálculo también incorpora comisiones.
Esto es técnicamente cierto y supone una doble imposición de costes. Aun así, el ratio no pierde utilidad: buscamos fondos capaces de crear valor por encima de sus comisiones, y el Ratio Value señala cuán eficiente es la relación diferenciación / coste. De hecho, penaliza a los productos con honorarios más elevados, porque necesitan apartarse mucho más del índice para ofrecer mejores resultados.
Podría verse como una especie de Ratio de Sharpe aplicado a la gestión activa: indica cuánta diferenciación genera el gestor por cada unidad de comisión. Por este motivo el Ratio Value tiene sentido para fondos activos o semiactivos, pero no tanto para indexados o pasivos; comisiones muy bajas pueden disparar el valor del Ratio sin que eso garantice batir al mercado
Variabilidad de los datos
Como cualquier métrica, el Ratio Value depende de otros ratios cambiantes:
- Tracking Error: puede variar con la rotación de la cartera o los giros de mercado.
Si quieres profundizar, revisa el artículo específico sobre Tracking Error.
- Costes netos: pueden modificarse si se añaden comisiones de éxito, costes de rotación, etc. Aunque suelen ser estables, un periodo muy alcista puede elevarlos (por ejemplo, cuando se activa una comisión de éxito).
En definitiva, tanto el TE como los costes cambian, pero normalmente lo hacen dentro de rangos relativamente estables, de modo que el Ratio Value sigue siendo válido como referencia.
Conclusión
En definitiva, el Ratio Value compara Tracking Error y comisiones para revelar cuánta diferenciación real obtiene el inversor por cada euro que paga: valores superiores a 1 indican que el gestor dispone de margen para batir al índice tras costes, y por encima de 2,5 señalan una relación diferenciación-coste sobresaliente; así, la métrica permite descartar de forma rápida los falsos fondos activos cuyas comisiones se “comen” toda la ventaja potencial y centrarse en aquellos con auténtica capacidad de generar alfa neta.







