Los ratios son indicadores clave que proporcionan información sobre diferentes métricas de un fondo de inversión, lo que nos permite seleccionar la opción más adecuada según nuestras necesidades financieras y nuestro nivel de tolerancia al riesgo considerando las métricas y la evolución del fondo en cuestión.
Para muchos inversores, estos ratios son una herramienta eficaz para comparar fondos de inversión en base a un análisis cuantitativo, proporcionando información sobre aspectos como la rentabilidad, el riesgo, la relación entre ambos y el tipo de gestión aplicada. Sin embargo, es importante tener en cuenta que los ratios reflejan únicamente el rendimiento pasado y no consideran aspectos cualitativos e intangibles, como pueden ser la filosofía de inversión o la calidad del equipo gestor.
Por lo tanto, es esencial utilizar los ratios como una guía combinándolos siempre con otros factores para determinar, no sólo si un fondo es bueno, si realmente se ajusta a nuestros objetivos financieros.
Rentabilidad
No es un ratio como tal, pero es un dato importante a tener en cuenta antes de ponernos con los ratios más importantes. Al final invertimos para ganar dinero así que no podemos dejar de lado la rentabilidad. Por ello el primer dato que suelen mirar los inversores es la rentabilidad. Este indicador refleja simplemente el incremento en el valor de un fondo de inversión desde su inicio o una determinada fecha, exactamente igual al comportamiento de las acciones en el mercado bursátil.
Sin embargo, es un error muy común asumir que una rentabilidad media anual “X”, automáticamente convierte a un fondo en una opción sólida. Nada más lejos de la realidad, esta métrica puede ser engañosa si no se contextualiza y se relaciona con otros ratios. Conocer la rentabilidad pasada de un fondo es insuficiente si no sabemos cuál es la composición de su cartera, los mercados en los que invierte y su volatilidad histórica, entre otros factores. Así como el riesgo asociado a dicha rentabilidad.
¿Por qué es esto importante? Imaginemos un fondo de inversión en renta variable estadounidense que ha logrado una rentabilidad media anual del 12% en la última década. Sin embargo, al analizar fondos comparables, índices de referencia y la categoría a la que pertenece el fondo, descubrimos que otros han obtenido rentabilidades superiores y además, con una menor volatilidad. Mirar la rentabilidad en términos absolutos y sin comparar puede inducir a error, algo muy común por los inversores primerizos.
Lo que a primera vista parecían rentabilidades atractivas han acabado siendo las rentabilidades propias de un mal fondo en un buen mercado. Por lo tanto, la rentabilidad por sí sola no proporciona información relevante sobre un fondo de inversión. El primer paso es dejar de considerar la rentabilidad como el eje fundamental al evaluar un fondo, especialmente en términos absolutos. Es mucho más útil analizar la rentabilidad relativa en comparación con un mercado, un índice de referencia o productos similares.
Volatilidad
Esta métrica nos dice cómo de amplios son los movimientos diarios de un fondo. Técnicamente hablando indica la desviación típica de su evolución diaria en un período específico. Por ejemplo un fondo de inversión que ha oscilado entre un mínimo del -20% y un máximo del +10% en un año con movimientos diarios importantes será más volátil. En cambio otro que ha oscilado entre un mínimo del -2% y un máximo del +5% con ningún movimiento diario fuerte tendrá menor volatilidad.
Una volatilidad baja sugiere una menor variación en los movimientos al alza o baja y, por ende, un riesgo más bajo, mientras que una volatilidad alta implica lo contrario. Esto es muy matizable… pero se considera una «verdad» en el sector financiero. A mi no me lo parece ya que en general el inversor particular no tiene claro el impacto de una volatilidad u otra en su cartera. Además de que hay otros elementos de riesgo que dejamos de lado.
Pero, ¿una volatilidad del 15% es mucho?
La respuesta depende del tipo de fondo de inversión. No es igual comparar un fondo de renta variable con uno mixto o de renta fija, o considerar si invierte en países emergentes o desarrollados, en empresas pequeñas o grandes. Por ejemplo, los fondos monetarios suelen tener una volatilidad inferior al 1%, mientras que la renta variable puede superar el 15%. Para evaluar la volatilidad de un fondo, siempre es necesario compararlo con otros fondos de su misma categoría. Los datos de volatilidad que podemos encontrar en diferentes páginas de inversión suelen ser la media a 3 o 5 años.
Por lo tanto, la volatilidad ofrece información valiosa sobre el riesgo de un fondo de inversión. Como inversores, es fundamental conocer nuestro perfil de riesgo y determinar si podemos tolerar ciertos niveles de volatilidad.
Sin embargo, la volatilidad no siempre es el indicador más preciso para evaluar el riesgo de un fondo de inversión:
- Por un lado, un fondo puede tener una baja volatilidad pero tener rentabilidades consistentemente negativas, mientras que otro con alta volatilidad puede generar rentabilidades siempre positivas.
- Por otro lado, los inversores suelen tener dificultades para relacionar una volatilidad específica con la probabilidad de pérdida, algo clave a mi juicio.
En este sentido, el siguiente ratio es mucho más revelador.
Máxima caída (Máximo Drawdown)
Este ratio refleja la máxima caída de rentabilidad que ha sufrido un fondo de inversión desde su último máximo hasta el punto mínimo. Decirle a un inversor que un fondo tiene una volatilidad del 20% es una cosa, pero decirle que ha sufrido una caída del -60% desde su máximo puede ofrecerle una visión más clara del riesgo asociado al fondo. Es importante tener en cuenta que la máxima caída refleja eventos pasados y, como tal, la próxima caída podría ser menor o mayor.
Es uno de los ratios que mide muy bien el riesgo de un fondo de inversión. Nos permite observar cómo ha evolucionado el fondo en sus diferentes caídas y lo que ha tenido que soportar por el camino hasta su situación actual. En este caso sí que vamos a ver cómo se calcula ya que en muchas páginas de inversión suele salir el dato erróneo. Pero bueno ya te adelanto que lo importante es tener claro el concepto y muchas veces se puede sacar a ojo viendo su gráfico.
Cálculo de la máxima caída
Para calcular el porcentaje de máxima caída es necesario examinar el gráfico del fondo de inversión y determinar el punto más alto del valor liquidativo (precio del fondo), así como el punto más bajo posterior a ese máximo. Por ejemplo, si el punto máximo es 33 y el mínimo es 25.7:
- Restamos el precio mínimo del precio máximo: 25.7 – 33 = -7.3
- Dividimos el resultado entre el precio máximo: -7.3 / 33 = -0.22
- Multiplicamos el resultado por 100: -22%
Por lo tanto, la máxima caída que ha experimentado el fondo desde su último punto máximo de rentabilidad ha sido del 22%.
Un punto importante es que no hay que confundir la máxima caída registrada con los cierres anuales. Es un error común entre los inversores fijarse en los datos de cierre anual de un fondo para identificar sus peores años. Un fondo puede no haber tenido un solo año en negativo pero haber sufrido caídas máximas del -30% en el transcurso. No los confundas: la máxima caída es el verdadero reflejo del riesgo que puedes soportar, no los cierres anuales.
Beta
La Beta es uno de esos ratios ampliamente utilizados, aunque su interpretación puede ser más compleja, especialmente en fondos muy activos o que se desvían significativamente del mercado. En términos simples, la Beta nos indica cómo se comportará, en promedio, un fondo en relación con su índice de referencia.
Esto se comprende mejor con un ejemplo:
- Si la Beta es menor que 1: El fondo absorberá en menor medida el movimiento de su índice. Por ejemplo, si la beta es de 0,75 y el mercado cae un 10%, el fondo caerá un 7,5%.
- Si la Beta es igual a 1: El movimiento del fondo de inversión será exactamente igual que el de su índice y por lo tanto tendrá la misma oscilación.
- Si la Beta es mayor que 1: El fondo de inversión amplificará el movimiento de su índice. Por ejemplo, si la beta es de 1,3 y el mercado cae un 10%, el fondo caerá un 13%.
La Beta evalúa cómo un fondo de inversión amplifica o reduce su movimiento en comparación con su índice de referencia, tanto en movimientos alcistas como bajistas.
Este ratio resulta valioso para inversores que desean productos que intensifiquen o mitiguen las fluctuaciones del mercado. Por ejemplo, aquellos con una visión más agresiva o positiva a corto plazo preferirán fondos con Betas superiores a 1, mientras que los inversores más conservadores, que buscan minimizar riesgos a corto plazo, deberían buscar fondos con Betas menores.
Sin embargo, en la práctica, la Beta no siempre refleja fielmente el comportamiento de los fondos, especialmente si son activos, ya que estos pueden diferenciarse del mercado mediante el Alfa (que se explicará a continuación). Además son métricas pasadas y el futuro puede ser diferente por muchos motivos. No lo tomes como un dato fijo.
Por lo tanto, es común ver fondos con una Beta de 1 o inferior que, a pesar de esto, presentan una mayor volatilidad o caídas máximas más pronunciadas que el mercado. Además, la Beta puede variar con el tiempo, por lo que no es una medida estática. Es importante ser cauteloso con este ratio, ya que su interpretación puede ser compleja y llevar a errores.
Alfa
El Alfa (o Alpha) es uno de los ratios más conocidos y utilizados por los inversores activos. En esencia, nos indica si un gestor ha logrado generar valor adicional sobre el mercado, teniendo en cuenta el riesgo asumido en comparación con el mercado, que se mide mediante la Beta. Vamos a poner un ejemplo simplificando el concepto lo máximo posible:
- Un Alfa positivo (superior a 0): Indica que el rendimiento real obtenido ha excedido el rendimiento esperado. Por ejemplo, si la Beta es de 1.3 y el mercado aumenta un 10%, se espera que el fondo crezca un 13%. Si logra alcanzar un 15%, ha generado un rendimiento superior al previsto, obteniendo así un Alfa positivo. Esto implica que, incluso si el mercado se mantiene estable, el fondo puede generar rendimientos positivos adicionales.
- Un Alfa negativo (inferior a 0):Señala que el rendimiento efectivo de la inversión ha sido menor que el esperado. En el mismo ejemplo, si el fondo logra un 11% con una Beta de 1.3 mientras el mercado cae un 10%, no habrá logrado superar el rendimiento del mercado.
En resumen, un Alfa positivo o negativo refleja la eficacia de la gestión de un fondo en un periodo específico, teniendo en cuenta la rentabilidad obtenida en relación con el riesgo de mercado asumido. Este indicador es fundamental para evaluar la calidad de un fondo de inversión.
Es importante aclarar que simplemente superar al mercado no garantiza un Alfa positivo. Muchos gestores, al asumir un riesgo considerablemente mayor que el mercado para obtener una ligera ventaja sobre el índice pueden terminar con un Alfa negativo. Por lo tanto, un Alfa positivo indica que el fondo ha generado valor superior al del mercado en su relación a la Beta, y se recomienda analizar este ratio en periodos prolongados para obtener una evaluación más precisa.
Ratio de Sharpe
El ratio de Sharpe es uno de los ratios más conocidos y utilizados en el análisis de fondos. Su propósito es relacionar la rentabilidad obtenida (en exceso sobre la tasa libre de riesgo) con el riesgo asumido (medido por la volatilidad), proporcionando una medida de cuánta rentabilidad se obtiene por cada unidad de riesgo asumido.
Un ratio de Sharpe más alto indica que existe una mejor relación rentabilidad riesgo, ya sea por una mayor rentabilidad con mismo riesgo, o menor riesgo con la misma rentabilidad. Es uno de los ratios más valiosos para comparar fondos que cubran mercados simialres, ya que estandariza la relación rentabilidad-riesgo y facilita la evaluación de cuál fondo es más eficiente.
Así que este ratio es comparativo por excelencia ya que nos permite unificar la relación rentabilidad-riesgo de fondos que tienen diferentes métricas. Esto es importante ya que en igualdad de condiciones es fácil decidir qué fondo se prefiere, pero cuando valoramos rentabilidades y riesgos diferentes ya no es tan fácil ver a simple vista qué fondo es más eficiente.
Sin embargo, un error común entre los inversores es comparar ratios de Sharpe de fondos que operan en mercados distintos. Comparar, por ejemplo, un fondo de renta fija con uno de renta variable, o un fondo de renta variable Europea con uno de China, carece de sentido. Es esencial comparar fondos que compartan características similares para realizar una evaluación adecuada.
En general, todos los inversores deberían utilizar este ratio para optimizar su eficiencia dentro de su perfil de riesgo, pero es especialmente útil para los inversores más conservadores, quienes buscan ajustar al máximo la relación rentabilidad-riesgo dentro de su perfil.
Tracking Error
Este ratio nos indica cómo de diferentes son, en promedio, los resultados de un fondo respecto a su índice de referencia en un plazo temporal. A mayor Tracking Error más diferentes (tanto al alza como a la baja) pueden ser los rendimientos de un fondo contra su mercado.
Por ejemplo, si el índice tiene una rentabilidad del 5% y el fondo presenta un tracking error de 5, significa que el fondo debería oscilar en promedio entre un +10% (5 puntos por encima) y un 0% (5 puntos por debajo).
Por lo tanto, este indicador señala el nivel de actividad de gestión del fondo. La preferencia por un tracking error mayor o menor dependerá del tipo de fondo: en fondos de gestión pasiva, nos interesa que el tracking error se acerque lo más posible a cero, mientras que se consideran fondos de gestión activa aquellos que superan el umbral de 5.
Hay gente que prefiere fondos que lo hagan mejor que el mercado, pero sin desviarse mucho. En cambio otros inversores prefieren fondos que actúen de forma totalmente diferente y prefieren mayores Tracking Error. Como siempre este ratio se interpretará de una forma u otra según lo que necesitemos.
Coeficiente de correlación
Este ratio es crucial al construir nuestras carteras con diversos fondos de inversión, ya que mide la relación entre dos variables distintas y cómo influyen en su comportamiento. La comparación puede realizarse entre un fondo y un mercado, o entre un fondo y otro. El ratio oscila entre -1 y 1, y cada valor tiene su significado, veamos:
- Un coeficiente positivo (entre +0,3 y +1): Indica una correlación positiva, lo que significa que las dos variables fluctúan en la misma dirección. En otras palabras, si un fondo sube, el otro también tiende a hacerlo.
- Un coeficiente neutral (entre +0,3 y -0,3): Indica que no hay una correlación directa entre las dos variables y, por lo tanto, las variaciones de un fondo se deben a otros factores.
- Un coeficiente negativo (entre -0,3 y -1): Significa que las dos variables se mueven en direcciones opuestas y están descorrelacionadas. Esto implica que si un fondo de inversión sube, el otro baja.
No tomes los números al pie de la letra ya que depende mucho del fondo, mercado y lo estrictos que queramos ser estadísticamente hablando. Para mucho inversores «correlación positiva» solo sería a partir de 0,50 o 0,70 en adelante. Mientras que para otros una leve correlación ya es suficiente. No hay reglas fijas.
Por lo tanto, elegiremos correlaciones según nuestras necesidades y objetivos de inversión. Sin embargo, es importante entender que si un inversor busca diversificar con una cartera de fondos de renta variable, encontrar correlaciones negativas o cercanas a cero es prácticamente imposible dado que la correlación dentro del mismo activo suele ser más alta. En este caso, la estrategia será buscar fondos dentro de la renta variable que minimicen su correlación entre ellos. Es muy común tener una cartera 100% RV donde todos los fondos tengan correlaciones mayores al 0,70, y eso pese a buscar mercados y estilos relativamente diferentes.
Si buscamos diversificación entre diferentes clases de activos para reducir el riesgo podemos conseguir correlaciones negativas.. Esto ayudará mucho a generar diversificación real a la cartera, ya que diversificar es añadir descorrelación. Por otro lado, si invertimos en fondos indexados, desearemos que estos estén altamente correlacionados con su mercado subyacente, pero quizá si nos interese que estén descorrelacionados entre los diferentes fondos que seleccionemos.
Es importante recordar que las correlaciones no son fijas, por lo que si deseamos mantener coeficientes de correlación similares, deberemos ajustar nuestras carteras periódicamente. De hecho hay mercados que cuando todo cae tienden a correlacionarse, algo a tener en cuenta y que muchas veces rompe el efecto de la diversificación. También al contrario, con activos como el oro que tienden a descorrelacionarse con el mercado en momentos de pánico.
Como ves es bastante complejo, pero un elemento fundamental a la hora de construir carteras. Hay muchos inversores que, sin saberlo, tienen 6-7 fondos «diferentes» pero que tienen correlaciones superiores al 0,95, lo que significa que estamos comprando prácticamente lo mismo.
Conclusión
Si has llegado hasta aquí y eres de los que solo miran la rentabilidad y la volatilidad te habrás dado cuenta de que no son los únicos factores a considerar para evaluar si un fondo de inversión es mejor o peor.
Limitarse a analizar solo la rentabilidad o la volatilidad ofrece una visión parcial de lo que realmente implica un fondo de inversión y su capacidad para generar retornos competitivos en comparación con otros fondos y mercados. Debemos evaluar más ratios para entender el fondo, como funciona, si es bueno o malo respecto al mercado, y también otros que nos ayudan a entender su encaje en nuestra cartera.
Sin embargo, como mencioné anteriormente, estos ratios no consideran los aspectos más cualitativos de los fondos, por lo que es importante ser cauteloso al utilizarlos como único criterio para tomar decisiones de inversión entre diferentes fondos. No te obsesiones con los ratios y con maximizarlos. Son una parte dentro de todo el proceso necesario para determinar si un fondo es bueno, y si ese fondo es bueno para nuestras necesidades.








