Hoy vamos a desarrollar el Ratio de Treynor, uno de los menos conocidos pese a contar con su pequeño grupo de seguidores por su lógica sencilla. En la práctica, es probablemente el indicador menos empleado tanto por inversores minoristas como por profesionales, porque rara vez aparece en plataformas abiertas y casi ninguna gestora lo ofrece directamente.

¿Qué es el Ratio de Treynor?
El Ratio de Treynor sigue la misma idea que el Ratio de Sharpe, pero en lugar de dividir por la volatilidad total usa la Beta del fondo como denominador. En esencia, nos dice cuántas unidades de rendimiento genera un fondo por cada unidad de riesgo de mercado (Beta). Su fórmula es:
¿Cómo se utiliza el Ratio de Treynor?
Antes de empezar, cabe destacar que el Ratio de Treynor es un ratio muy útil para aquellos inversores que consideren la Beta una medida importante de riesgo a la hora de analizar un fondo de inversión, ya que en términos relativos, mayores o menores Betas indican mayor o menor prudencia de un fondo de inversión respecto al mercado.
Si partimos de que esto es correcto, tiene sentido el ratio ya que en igualdad de condiciones en fondos comparables buscaremos menores betas, y por tanto obtener con la mínima exposición al mercado la máxima generación de rentabilidad. De igual forma, con este ratio podemos eliminar aquellos fondos que soportan un riesgo de mercado excesivo en función de la rentabilidad obtenida.
Por tanto, la lógica del Ratio de Treynor es maximizar la cantidad de rentabilidad por encima de la tasa libre de riesgo con la menor Beta posible.
La utilidad del ratio puede ser cuestionable ya que varía en función de la visión de la Beta que tenga cada inversor. Puede tener mayor utilidad cuando se comparan fondos con correlaciones elevadas o Betas más estables en el tiempo, por ejemplo en carteras semi indexadas. Para aquellas carteras más activas que no le dan importancia al riesgo del mercado, este ratio tendrá menos sentido.
Es recomendable que repases el concepto de la Beta en este artículo, para así poder entender mejor el Ratio de Treynor y ver si te encaja en tu proceso de análisis.
¿Cuál es la utilidad real del Ratio de Treynor?
Al igual que el Ratio de Sharpe, que nos sirve para comparar fondos con diferentes relaciones entre Rentabilidad y Volatilidad, Treynor nos sirve para comparar diferentes relaciones entre Rentabilidad y Beta.
Por tanto, ¿qué es mejor? (para simplificar, no se ha utilizado la tasa libre de riesgo):
- Fondo A: 10 % de rentabilidad, Beta = 1 → Treynor = 10
- Fondo B: 12 %, Beta = 1,15 → Treynor = 10,43
- Fondo C: 8 %, Beta = 0,65 → Treynor = 12
Es útil para comparar situaciones cambiantes que no son fáciles de ver a simple vista. Aunque los fondos A y B ganan más, el más eficiente es C: obtiene 12 unidades por cada punto de Beta. Un inversor agresivo valorará más la rentabilidad absoluta (B), pero quien busque rendimiento ajustado al riesgo preferirá C.
Un detalle clave: la sensibilidad a la Beta
El denominador, en este caso la Beta, puede ser un número con decimales 0 e infinito, siendo lo normal un rango entre 0,5 y 2. Esto es un punto clave ya que los 0,X expanden el dato con cada unidad en la que decrece.
Veamos 3 ejemplos normales:
- 10 % y Beta 1 → Treynor = 10
- 10% y Beta 0,9 → Treynor = 11,11
- 10 % y Beta 0,7 → Treynor = 14,28
Como se puede puede observar, con un 30% de menor Beta a 1 del primer ejemplo, el tercer ejemplo expande su eficiencia en más de un 40%, lo cuál es una diferencia sustancial respecto al segundo ejemplo.
En casos extremos:
- 10 % y Beta 0,5 → Treynor = 20
- 15 % y Beta 0,75 → Treynor = 20
- 40 % y Beta 2 → Treynor = 20
Aquí un fondo que gana un 40 % obtiene el mismo Treynor que otro que gana un 10 %, lo cual puede resultar engañoso. Hay que tener en cuenta esta hipersensibilidad al denominador cuando usemos ratios tan dependientes de una única variable.
Reflexiones sobre el Ratio de Treynor
El Ratio de Treynor cobra sentido cuando lo empleamos para comparar fondos muy similares, en los que tanto la Beta como el mercado de referencia sean prácticamente idénticos. En escenarios donde las Betas oscilan de forma significativa o la correlación con el índice es baja, el Treynor puede volverse inestable y perder toda utilidad práctica.
Antes de siquiera aplicar este ratio, conviene preguntarse si la Beta es realmente la mejor medida de riesgo para esos fondos, algo que no siempre está garantizado. Sin embargo, en carteras pasivas o semi-pasivas, donde la exposición al mercado y, por ende, la Beta se mantienen constantes y tienen sentido en la gestión, el Treynor puede resultar muy valioso: nos permite ajustar con precisión la rentabilidad al nivel de riesgo de mercado que asumimos.
En cambio, en fondos con Betas muy bajas o en estrategias activas con correlaciones variadas, el denominador pequeño expande en exceso el múltiplo y distorsiona el análisis. En tales circunstancias, tiene poco sentido seguir utilizando este ratio, pues acaba reflejando más las variaciones del propio coeficiente Beta que la eficiencia real del gestor.
Conclusión
El Ratio de Treynor mide los retornos obtenidos por cada unidad de Beta soportada, ofreciendo una perspectiva de eficiencia distinta al Sharpe. Antes de aplicarlo, asegúrate de que la Beta representa bien el riesgo de mercado de tu fondo y de que comparas productos cuyas Betas y correlaciones sean razonablemente estables. En la práctica es el ratio menos utilizado en análisis de fondos, pero puede servir para afinar la selección en carteras que busquen ajustar con precisión la exposición al mercado.








