En este artículo vamos a hablar sobre los fondos garantizados, un producto que ha vuelto a ganar protagonismo en los últimos años debido a la subida de los tipos de interés. Es importante conocer esta alternativa como una opción más de inversión, pero ya te adelanto que en general no son la mejor de las alternativas. Eso sí, pueden ser interesantes para aquellos que la palabra «garantizado» sea un requisito indispensable.

¿Qué es un Fondo Garantizado?
Un fondo garantizado es aquel que asegura, de forma total o parcial, el capital invertido, además de una posible revalorización según unas reglas determinadas.
Estos productos están generalmente compuestos por renta fija, por lo que los tipos de interés influyen considerablemente en su funcionamiento. Por esta razón, durante varios años, en los que los tipos de interés se mantuvieron bajos, prácticamente ningún inversor se interesó por ellos. Sin embargo, con el reciente aumento de los tipos, estos productos han vuelto a captar la atención de los inversores con gran fuerza.
Los fondos garantizados son principalmente productos bancarios que han sido una de las opciones más importantes junto con otras como el mercado inmobiliario o los depósitos a plazo fijo, constituyendo el universo predominante del ahorrador en España, a pesar de ser generalmente menos rentables que otras alternativas.
Categorías de Fondos Garantizados
La CNMV diferencia 3 tipos:
Garantizados de rentabilidad fija
En la fecha de vencimiento de la garantía, no solo aseguran la conservación del capital inicial, sino también una rentabilidad fija y predeterminada. Esta rentabilidad se indica en el Documento de Datos Fundamentales para el Inversor (DFI) que se entrega al contratar el producto y se expresa en términos de interés anual, TAE.
Garantizados de rentabilidad variable
Estos fondos sólo aseguran la inversión inicial en la fecha de vencimiento de la garantía. Además, ofrecen la posibilidad de obtener una rentabilidad vinculada al comportamiento de diversos activos financieros o índices. El inversor debe saber que, si la evolución de los instrumentos subyacentes no es la esperada, es posible que no obtenga rentabilidad alguna.
Un ejemplo de esto puede ser un fondo que garantiza un 2% más un 10% de la rentabilidad que consiga un índice concreto. Si el subyacente, en este caso el índice, no obtiene una rentabilidad positiva, el inversor solo obtendrá un 2%.
Garantizados parcialmente
Estos fondos no aseguran la recuperación del 100% de la inversión inicial. Suelen ser productos que otorgan a los inversores un porcentaje más elevado sobre el rendimiento obtenido por la renta variable (subyacente). En estos casos suelen asegurar un mínimo, como por ejemplo el 90%, por lo que el inversor sabe la pérdida a soportar en el peor de los escenarios.
¿Qué aportan este tipo de Fondos?
Como es lógico, los fondos garantizados aportan una enorme sensación de seguridad, ya que esta es básicamente la naturaleza del producto. Incluir la palabra «garantizado» en un producto financiero despierta un interés particular entre muchos inversores, lo que lo convierte en un producto muy vendido por la banca tradicional, especialmente en España.
Otra razón de su popularidad es que suelen garantizar el capital inicial más un mínimo de rentabilidad, que variará en función del movimiento de los tipos de interés. Ahora bien, si se trata de renta variable, como hemos visto antes, pueden ofrecer una parte del rendimiento que genere el subyacente.
Características de los Fondos Garantizados
La palabra “garantizado” puede resultar muy cara en términos de rentabilidad. Esto ocurre porque los inversores de este tipo de fondos terminan invirtiendo en productos donde las gestoras realizan inversiones que aportan menos rentabilidad que si los inversores invirtieran en esos mismos activos por su cuenta.
Como hemos visto, un fondo puede invertir en renta variable y devolver al inversor solo una parte de la rentabilidad obtenida por el fondo. Lo mismo ocurre con los fondos que invierten en renta fija. Este tipo de fondos siempre supondrán una menor rentabilidad para el inversor a cambio de una mayor garantía.
Si un inversor puede obtener un 3% a través de un fondo garantizado, significa que una inversión directa en el mercado podría generarle mucho más. La diferencia radica, lógicamente, en el «coste» de que el producto lleve la palabra «garantizado».
Además, la variedad de productos y la rentabilidad que ofrecen es muy reducida. El hecho de que un producto esté muy bancarizado debería darnos una pista de por qué funciona.
¿Está el dinero totalmente garantizado en este tipo de fondos?
En la práctica, no hay nada completamente garantizado. Si un fondo garantizado invierte en la deuda de un país concreto y ese país quiebra, lo más probable es que se pierda el dinero y la garantía se desvanezca. Esto se debe a que, si un país quiebra y se producen impagos de deuda, los bancos detrás de estos productos no podrán asumir el coste.
Es cierto que existen otras situaciones donde puede generarse un estrés puntual y, dependiendo del tipo de producto y del banco que lo comercializa, sí que pueden asumir la devolución del capital invertido a los inversores.
Lo que debe quedar claro es que en esta vida no hay nada garantizado más allá de la muerte y los impuestos. En última instancia, no existe nada completamente garantizado; solo hay productos más seguros que otros, que ofrecen mayores protecciones, pero siempre existe la posibilidad de pérdida.
En este artículo te explicamos lo que ocurre si quiebra un fondo de inversión. Creo que es más interesante entender bien el riesgo de un fondo que buscar fondos garantizados.
Conclusión
En definitiva, los fondos garantizados son un tipo de producto financiero completamente bancarizado que cumplen un papel muy concreto: ofrecer un producto a aquellos inversores que no quieren asumir riesgos de ningún tipo y que prefieren conformarse con una rentabilidad más o menos fija. Aunque estos fondos pueden proporcionar una sensación de seguridad, es importante tener en cuenta que a largo plazo podrían resultar en una pérdida potencial en comparación con otros fondos de inversión o con la inversión directa en los mismos productos por parte de los inversores.







