Las SICAV son vehículos de inversión que han enfrentado numerosos desafíos debido a políticas y regulaciones durante los últimos años, y de hecho son un vehículo que va desapareciendo año tras año. Al igual que los fondos de inversión, los ETF y los planes de pensiones, las SICAV (Sociedades de Inversión de Capital Variable) son instituciones de inversión colectiva (IIC). En cambio, por el fuerte foco político sobre ellas, se ven profundamente afectadas por los gobiernos y la inestabilidad que esto genera. Sin embargo, todavía es importante comprender qué son las SICAV, cómo operan y su significado histórico para el mundo de la inversión en España.
A lo largo del siguiente post comentaremos sus características y situación actual.
Qué es una SICAV y cómo funciona
Una SICAV, o Sociedad de Inversión de Capital Variable, se sitúa en un punto intermedio entre los fondos de inversión y los ETFs. Aunque mantiene la estructura de un fondo de inversión, con una filosofía y un proceso de inversión definidos, en teoría ofrece a los inversores la capacidad de influir en la toma de decisiones. Esta distinción marca una diferencia en comparación con las gestoras de fondos de inversión, donde los partícipes carecen de voz y voto en las estrategias.
En términos de su estructura societaria, una SICAV se asemeja más a una empresa de inversión que a un fondo de inversión. Sus inversores son accionistas de la SICAV, con el derecho legal de decidir sobre el uso de su capital. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de las SICAVs cuentan con un consejo o grupo de inversores que ejercen un control casi absoluto en la toma de decisiones, por encima del resto de accionistas. Es raro encontrar SICAVs donde el control esté más democratizado entre todos los accionistas a la hora de determinar la estrategia de inversión. Por tanto, en la práctica son como un fondo de inversión.
Mala imagen de las SICAV
La mala imagen de las SICAVs surge de su utilización por parte de grandes fortunas para gestionar su patrimonio, lo que ha suscitado críticas y generado controversia. Aunque desde el punto de vista fiscal son prácticamente idénticas a los fondos de inversión, la realidad es que muchas de estas SICAVs estaban compuestas por un grupo muy reducido de inversores, a veces incluso por un solo inversor «de referencia».
Aunque el requisito mínimo de inversores para una SICAV es de 100, es común que uno de ellos aporte la mayoría del capital, permitiendo que el resto tenga participaciones mínimas. Esta práctica ha contribuido a la percepción negativa de las SICAVs, ya que en realidad son pocas las que cuentan con 100 accionistas «reales».
Además, ha surgido la creencia errónea de que las SICAVs pagan solo el 1% anual de impuestos, lo cual no es correcto e induce a error. Si bien la SICAV como vehículo de inversión está sujeta a este tipo impositivo, cada inversor debe declarar y tributar por las ganancias obtenidas, al igual que en otras Instituciones de Inversión Colectiva (IICs). Así que a todos los efectos tiene la misma tributación cuando un inversor saca su capital.
Estas percepciones erróneas han llevado a los políticos a cuestionar y desacreditar a las SICAVs, acusándolas de ser instrumentos para ricos diseñados para evadir impuestos. Sin embargo, la estructura jurídica de las SICAVs es similar a la de otras IICs, y han sido utilizadas por inversores profesionales y grandes patrimonios que ya estaban involucrados en el mundo de la inversión a través de otros vehículos. Esta situación ha generado importantes cambios legislativos, como la imposición de un mínimo de capital para todos los inversores de una SICAV y la revisión para evitar una excesiva concentración del capital en manos de unos pocos inversores.
Consecuencias de las regulaciones
Las regulaciones han desencadenado una serie de consecuencias para las SICAVs:
- Salida masiva de capital: Entre finales de 2021 y 2024, el capital invertido en SICAVs se redujo drásticamente, pasando de casi 30.000 millones a 16.500 millones, lo que representa una reducción cercana al 50%.
- Reducción del número de SICAVs: En 2023, el número de SICAVs disminuyó en más del 75%, con un aumento notable en la liquidación de estas entidades.
- Traspaso del capital a otras IIC: Los inversores han optado por trasladar su capital a otras Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) consideradas más seguras. Los fondos de inversión han sido los principales beneficiarios de esta migración de capital, captando la mayor parte de los flujos de salida de las SICAVs.
- Transformación en fondos de inversión: Muchas SICAVs se han visto obligadas a transformarse en fondos de inversión para adaptarse a las nuevas regulaciones y condiciones del mercado. De hecho, varias gestoras en España que inicialmente operaban como SICAVs han optado por ofrecer sus estrategias a través de fondos de inversión, ganando reconocimiento en la industria.
En este contexto, existe una creciente preocupación sobre la viabilidad futura de las SICAVs, y es plausible que este producto de inversión pueda llegar a desaparecer por completo si las regulaciones y las condiciones del mercado continúan imponiendo restricciones.
Conclusión
En resumen, las SICAVs, aunque similares a los fondos de inversión y otros vehículos financieros, han enfrentado desafíos únicos debido a regulaciones y percepciones negativas. La concentración del capital en manos de unas pocas grandes fortunas ha contribuido a su mala reputación, mientras que las regulaciones fiscales y los cambios legislativos han llevado a una gran disminución en su número y en el capital invertido en ellas. Muchas SICAVs se han transformado en fondos de inversión en respuesta a estas presiones, y la incertidumbre sobre su futuro es evidente.








