Lo primero que debes saber es que los fondos de autor no constituyen una categoría en sí mismos, pero en la industria de los fondos de inversión se les reconoce como una forma particular de identificarlos y diferenciarlos de otros tipos de fondos. Podrían considerarse un estilo de inversión, que puede estar presente en cualquier categoría existente.
Este concepto es algo difuso y está estrechamente relacionado con la gestión independiente, especialmente con la visión y filosofía de una persona clave en la toma de decisiones.

¿Qué son los fondos de autor?
Los fondos de autor son fondos de inversión en los que la estrategia y la forma de invertir están completamente determinadas por el estilo personal de un gestor de referencia. Por lo general, se trata de una figura concreta, un gestor reconocido cuyo nombre suele tener más peso que el de la propia gestora.
No obstante, a medida que este tipo de fondos crecen, es posible que se formen equipos de inversión que giren en torno a un gestor estrella, manteniendo la misma filosofía de inversión impulsada por el autor del fondo.
Una característica distintiva de los fondos de autor es su particular relación con el riesgo. Si el gestor estrella abandona la estrategia, es común que el fondo pierda su razón de ser.
Invertir en un fondo de una gestora internacional de gran tamaño no es lo mismo que hacerlo en un fondo de autor perteneciente a una gestora independiente más pequeña.
En el primer caso, la filosofía de la mayoría de los fondos suele estar alineada con la de la gestora, que cuenta con equipos experimentados y profesionales capaces de asumir la dirección de un fondo si el gestor principal se retira. Incluso, la gestora podría buscar un mejor reemplazo fuera de la entidad. Sin embargo, es cierto que la salida de un gestor de renombre puede afectar negativamente hasta a los fondos más prestigiosos de las grandes gestoras internacionales.
En el segundo caso, si el gestor de un fondo de autor, cuya filosofía y estilo de inversión han definido toda la estrategia, decide marcharse, es lógico que los inversores reconsideren su posición en el producto, ya que es probable que nadie más esté en condiciones de asumir la gestión del fondo.
En España, se está experimentando un auge de este tipo de fondos de inversión, en parte debido a la aparición de figuras cada vez más mediáticas que han ganado reconocimiento a lo largo de los años, muchas veces a través de las redes sociales, lo que les ha permitido construir una base de seguidores y captar el capital necesario para lanzar sus propios fondos de inversión. Muchos de estos gestores operan en solitario en la gestión de sus vehículos de inversión.
Además, en los últimos años, los bancos de inversión especializados han apostado por el lanzamiento de este tipo de productos, lo que sin duda ha contribuido al crecimiento de este segmento.
¿Cómo funcionan los fondos de autor?
La visión del gestor impregna toda la filosofía de un fondo de autor, ya que no existe una perspectiva general de un equipo o una gestora detrás de las decisiones. Por esta razón, es fundamental conocer al autor del fondo y entender su estrategia de inversión. Los gestores de fondos de autor actúan como «hombres orquesta».
En España, un ejemplo representativo de este tipo de fondos son los gestionados por especialistas en estrategias «macro». Estos gestores suelen tener una visión muy específica del mercado, que a menudo es contraria a la corriente principal. Algunos nombres destacados en este ámbito incluyen a Alberto Espelosín o Luis Bononato, así como con el auge de los gestores independientes. Algunos ejemplos de fondos de autor que han logrado un notable crecimiento incluyen a Emérito Quintana con Numantia Patrimonio, Alejandro Estebaranz con True Value, así como los fondos de Baelo Patrimonio y Adarve, entre otros.
Hasta hace poco, era común en España que una gestora de fondos asignara un fondo a este tipo de gestores. Sin embargo, en la actualidad, gracias al auge de la gestión independiente y al surgimiento de fondos más pequeños lanzados por gestoras y bancos de inversión, han aparecido muchos más gestores, especialmente en el ámbito de la renta variable.
Un desafío que surge con el crecimiento del fondo es la gestión de ese aumento de capital. Lo habitual es que, a medida que un fondo de inversión crece en activos gestionados, se necesite contratar a más personal, lo que a menudo lleva a la creación de una gestora propia.
Un caso muy conocido es el de Valentum. Empezaron Jesús Domínguez y Luis de Blas con un fondo de autor hasta que se hicieron lo suficientemente grandes como para montar su propia gestora y acabaron lanzando otros fondos de inversión contratando a otros especialistas de inversión.
No obstante, este proceso puede presentar dificultades. Algunos gestores de autor pueden no estar preparados para transitar hacia una gestión más grande y profesionalizada, siendo incapaces de transformar un fondo pequeño en uno que maneje un volumen de mayor de capital. La gestión de 20 millones de euros no es comparable con la de 500 millones, ya que las estrategias y desafíos cambian.
Por ello, aunque los fondos de autor pueden ser una adición interesante a nuestras carteras y aportar diversificación, es importante no asignarles un peso excesivo para evitar asumir un riesgo desproporcionado.
Reflexiones sobre los fondos de autor
Cualquier fondo gestionado por una figura de referencia puede considerarse un fondo de autor, independientemente de si se trata de un fondo pequeño o uno gestionado por una gran entidad. Cuando un gestor ha estado al frente de una estrategia durante años y decide marcharse, es natural que muchos inversores reconsideren su participación en el fondo. ¿Qué ocurrirá con Berkshire Hathaway el día que Warren Buffett no esté?
Si un gestor de un fondo de autor decide cambiar de entidad para aplicar la misma estrategia en otro lugar, es común que el dinero de los inversores lo siga. Un caso reciente es el de Cyril Carriére, quien dejó la gestora Groupama para fundar su propia firma, Lonvia Capital, donde continúa aplicando la misma filosofía de inversión.
Este tipo de fondos están expuestos a un «riesgo gestor» considerable. Si el gestor se marcha o toma decisiones erróneas con la estrategia, el impacto en el fondo de inversión puede ser enorme.
Conclusión
En definitiva, a diferencia de los fondos de inversión tradicionales, invertir en fondos de autor implica apostar por gestores concretos con una visión única que influye en toda la estrategia y evolución del producto. Al considerar este tipo de fondos para nuestra cartera, es fundamental tener presente el riesgo inherente, ya que la salida del gestor estrella o una gestión deficiente puede afectar considerablemente el rendimiento de la inversión.







