Junto con el análisis de la gestora y el equipo, la filosofía de inversión es uno de los pilares más importantes del análisis cualitativo. Es habitual que ambos factores vayan de la mano, ya que suelen ser el equipo o la gestora quienes implementan una filosofía de inversión claramente definida.
Por tanto, este aspecto constituye uno de los primeros filtros en el análisis. No es lo mismo una filosofía orientada a proteger el capital de los clientes que otra centrada en la búsqueda de empresas infravaloradas, en compañías con temáticas específicas, o en aquellas con alto potencial de crecimiento.
Comprender todos los aspectos clave que configuran la filosofía de inversión de un fondo es esencial para que, como inversores, podamos tener una visión clara de su funcionamiento y del tipo de cartera que conforma.
¿Qué es la filosofía de inversión?
La filosofía de inversión refleja el estilo que aplica el equipo gestor al tomar decisiones de inversión. Este enfoque delimita tanto el tipo de activo como el mercado en el que invierte un fondo.
Por ejemplo, un fondo que busca obtener un alto beneficio asumiendo mayores riesgos se diferencia claramente de otro que prioriza la generación de rentas estables y seguras. Ambos persiguen objetivos distintos y, para lograrlos, aplican filosofías de inversión diferentes, lo que los lleva a invertir en activos y mercados también distintos.
Si bien es posible agrupar las distintas filosofías de inversión, cada gestor suele aplicar sus propios matices, como dice el refrán: «cada maestrillo tiene su librillo». Así, tres fondos con enfoque Value, que buscan empresas infravaloradas, pueden parecerse más entre ellos que con otros tres fondos Growth, que se centran en empresas de alto crecimiento. Sin embargo, también pueden existir grandes diferencias entre los propios fondos Value. Por ejemplo, algunos pueden ser fondos Deep Value, que priorizan comprar a precios bajos sin considerar la calidad de las empresas, mientras que otros pueden buscar ineficiencias en los precios, pero solo invertir en compañías que cumplan con un mínimo de calidad (sesgo quality) para reducir el riesgo de quiebra o de invertir en empresas deficientes.
Por lo tanto, es fundamental comprender tanto la filosofía general de un fondo de inversión como las diferencias clave respecto a otros fondos de su misma categoría. En muchas ocasiones, basta con identificar 2 o 3 aspectos esenciales para entender cómo se diferencia de sus comparables.
Conocer la filosofía de inversión de un fondo
Lo principal es acudir a las explicaciones del equipo gestor, que suele destacar su filosofía de inversión. Un ejemplo claro en España son los gestores value investors, que promocionan sus productos enarbolando la filosofía del value investing como su principal distintivo.
Para comprender las líneas generales de la filosofía de un fondo, es necesario dedicar tiempo a asistir a presentaciones comerciales o visualizar vídeos corporativos, que son fuentes clave de información. También se pueden consultar los informes trimestrales o anuales para un análisis más detallado y un seguimiento más profundo. La mayoría de las gestoras ofrecen este tipo de información de manera accesible en sus sitios web y otras plataformas. Sin embargo, existen fondos de inversión más difíciles de analizar debido a la escasa documentación dirigida a inversores minoristas. Un ejemplo claro son muchos de los fondos de inversión gestionados por bancos tradicionales, donde rara vez se proporcionan explicaciones claras sobre su filosofía de inversión, en algunos casos porque ni siquiera tienen una definida.
También existen gestoras independientes que optan por no proporcionar mucha información, tanto a los inversores minoristas como a los profesionales. Estas gestoras suelen mantener un enfoque más reservado en cuanto a su estrategia y filosofía de inversión, lo que puede dificultar el acceso a detalles relevantes para el análisis.
Otra forma de obtener información sobre la filosofía de inversión es aplicar ingeniería inversa, es decir, analizar la cartera y el posicionamiento del fondo para deducir su enfoque. Cuanta más experiencia tengamos analizando fondos de inversión, más fácil será comprender las estrategias simplemente observando la estructura de su cartera. Aun así, siempre es recomendable contrastar esta información con la filosofía base para realizar un análisis lo más completo posible.
Aspectos clave a tener en cuenta
Existen varios puntos clave que debemos tener en cuenta para comprender claramente la filosofía de inversión de un fondo:
Sesgos locales o sectoriales
Algunos fondos tienen un fuerte enfoque en un sector, país o región específica. Estos sesgos pueden ser beneficiosos o perjudiciales dependiendo de las circunstancias del mercado. Es crucial entender por qué se producen y cómo pueden impactar el rendimiento del fondo.
Preferencia por tipo de empresa
Cada fondo suele buscar características específicas en las empresas que componen su cartera. Estas pueden incluir empresas con altos dividendos, poca deuda, beneficios estables, o que pertenezcan a determinados sectores, sean grandes o pequeñas, o estén ubicadas en mercados locales o internacionales. Cuando la filosofía de un fondo es clara, es común que busque empresas con características similares en su cartera.
Ratios o métricas clave para el gestor
Es esencial conocer los ratios y métricas que el gestor considera al seleccionar compañías, así como aquellos que no toma en cuenta. Por ejemplo, un fondo value puede priorizar el PER (relación precio-beneficio), ratios de endeudamiento o la sostenibilidad del dividendo. Si, en cambio, un gestor no se fija en los dividendos y enfoca su análisis en el crecimiento de los beneficios, ya sabemos que su filosofía de inversión es diferente. Estos detalles marcan grandes diferencias entre los fondos, ya que cada uno busca objetivos distintos.
Esto también se aplica a otros tipos de activos. En el caso de la renta fija, la diferencia es clara entre un fondo que compra deuda corporativa sin importar su calificación crediticia y otro que solo invierte en bonos con un rating superior a AA y de corta duración. Estos factores revelan mucho sobre los sesgos y el nivel de riesgo que un fondo está dispuesto a asumir.
Importancia de valoración y crecimiento
Es fundamental determinar si el gestor da prioridad a invertir «barato» o «barato en relación al crecimiento». Aunque muchos gestores afirman que compran barato, esto no siempre es así. Algunos no compran compañías con un PER superior a 20, mientras que otros tienen en cartera empresas con un PER de 30 o más, justificando que el crecimiento futuro compensará el precio actual.
La diferencia radica en si se prefiere una cartera barata hoy respecto a los beneficios actuales, sin importar el crecimiento, o una cartera más cara basada en el beneficio proyectado. La filosofía de inversión determina esta preferencia.
Top Down y bottom up
El análisis top down parte desde una perspectiva macroeconómica, evaluando la situación de países, sectores o temáticas, y a partir de ahí se seleccionan las inversiones. Este enfoque es más sensible a cambios macroeconómicos y tendencias sectoriales. En ocasiones, los gestores que aplican este enfoque no necesitan conocer en detalle cada posición de la cartera.
El análisis bottom up, por el contrario, comienza con el análisis de empresas individuales, subiendo después a los sectores y regiones, y rara vez llega a las cuestiones macroeconómicas. Los gestores con este enfoque, conocidos como stock pickers en renta variable o bond pickers en renta fija, se centran en los detalles específicos de cada empresa o bono.
Ambos enfoques se pueden combinar, y algunos fondos cuentan con equipos dedicados a cada uno. Sin embargo, muchos fondos aplican únicamente una de estas dos aproximaciones.
Fundamentales o cuantitativos
El análisis fundamental se basa en valorar las métricas financieras y realizar una interpretación propia, proporcionando una visión más cualitativa. El análisis cuantitativo, en cambio, filtra características específicas de forma numérica para encontrar las mejores oportunidades. Ambos enfoques no son excluyentes y, de hecho, muchas grandes gestoras combinan ambos, aplicando un filtro cuantitativo inicial para depurar el universo de inversión antes de realizar un análisis fundamental más profundo. En gestoras más pequeñas, es más común que se aplique uno u otro análisis, sin combinación.
La importancia de los factores
Dentro de la filosofía de inversión, no se pueden ignorar los factores clave. Debemos ser capaces de identificar o etiquetar rápidamente un fondo de inversión para facilitar el análisis. Al lograr esto, podremos distinguir con claridad que un fondo value enfocado en mid caps europeas es muy diferente de un fondo growth orientado a big caps de Estados Unidos.
En el caso de la renta fija, es importante considerar aspectos como la duración, el cupón, la calidad crediticia y el tipo de bono. Al igual que en la renta variable, estos parámetros nos permiten diferenciar claramente un fondo de otro.
Este es un primer gran filtro para identificar la filosofía de inversión de un fondo, aunque, posteriormente, habrá diferencias específicas entre fondos comparables que compartan la misma etiqueta. Plataformas como Morningstar ofrecen información que nos permite obtener una primera visión clara sobre lo que hace un fondo de inversión.
Reflexiones generales sobre la filosofía de inversión
Es fundamental saber definir la filosofía de inversión de un fondo. Si, tras dedicarle un tiempo de análisis, no te queda clara, lo mejor es pasar al siguiente, ya que es probable que no ofrezca nada relevante para evaluar.
Aunque los cambios en la filosofía de inversión son inusuales, pueden ocurrir. Si estos cambios se deben a las condiciones del mercado, es una señal de alerta. Por ejemplo, si un fondo que siempre ha seguido un enfoque Value decide cambiar a Growth porque este estilo está funcionando mejor en un determinado momento, es una muy mala señal.
En cambio, un cambio puede estar justificado por una evolución natural del estilo de inversión, y en ese caso no debería ser problemático. Un ejemplo de esto es cuando una gestora pasa de ser Value puro a Value-quality. Este tipo de evolución puede reflejar un ajuste en la visión del equipo gestor y, si es auténtico y progresivo, puede ser incluso positivo. Sin embargo, debe ser una evolución genuina, no un cambio brusco o hacia un enfoque completamente diferente.
Siempre que se produzca un cambio en la filosofía de inversión, debemos investigarlo cuidadosamente.
Finalmente, hay que ser cautelosos con las etiquetas que se ponen los gestores. Términos como value investor o calidad son conceptos generales y, a menudo, ambiguos. Es posible que lo que dice el gestor no coincida con lo que realmente aplica. Por eso, es esencial realizar un análisis exhaustivo independientemente de lo que afirmen el gestor o el equipo.
Conclusión sobre la filosofía de inversión
La filosofía de inversión es lo que más distingue a un fondo de otro; es, en esencia, el alma del fondo. Por eso, es crucial comprender todas sus particularidades, características únicas y los sesgos de los gestores. Las etiquetas factoriales pueden ser muy útiles para obtener una visión general, ya que aportan información valiosa. Sin embargo, si detectamos incoherencias o cambios que no tienen sentido, debemos ser cautelosos. En esos casos, lo más prudente será dejar ese fondo de lado y centrarse en analizar otros.








