En este artículo vamos a explicar qué es un índice de referencia, la información que ofrece y el impacto que tiene en el análisis cuantitativo. Al compararlo con un fondo de inversión, podremos ver si este mejora o empeora los resultados del propio índice de referencia.
¿Qué es un índice de referencia?
Un índice de referencia es un mercado, un tipo de activo, un dato financiero o un índice bursátil que se utiliza como indicador comparativo para medir el rendimiento de un fondo de inversión.
Su función principal es poner en contexto y relativizar el comportamiento de un vehículo financiero, es decir, nos permite saber cómo ha funcionado un producto concreto en relación con un índice comparable.
Dependiendo del tipo de fondo, los índices serán de un tipo u otro, e incluso hay índices «compuestos» por varios mercados. Por ejemplo, un fondo que invierte en renta variable en España lo más lógico es que su índice de referencia sea el IBEX 35, el mercado continuo u otros mercados como el BME Growth. En cambio, si se trata de un fondo de renta fija europea, podría compararse con el Euribor. Y si el fondo invierte en un mercado específico de renta variable, como el sector tecnológico a nivel global, se podría comparar con el MSCI World Information Technology.
Además, hay fondos que se pueden comparar con varios índices, ya que invierten en diferentes activos. Por ejemplo, un fondo que invierte un 50% en renta fija global y un 50% en renta variable global. En este caso, serán dos índices diferentes: un 50% podría compararse con un índice de renta fija como el Bloomberg Aggregate y el otro 50% con el MSCI World. Incluso se podría concretar más si la parte de renta variable global tiene un enfoque value, en cuyo caso el índice adecuado podría ser el MSCI World Value.
Por lo tanto, dependiendo del índice con el que se compare un fondo de inversión o un ETF, el resultado será diferente.
¿Por qué tiene tanta importancia el índice de referencia?
Muchos de los ratios que utilizamos para realizar un análisis cuantitativo se basan en las fórmulas que incluyen la rentabilidad y el riesgo proporcionados por el mercado, así como la cartera del mismo. No es lo mismo comparar la rentabilidad o la volatilidad de un fondo con un índice que con otro. Esto cambia completamente el análisis cuantitativo, aunque el análisis cualitativo se mantenga igual.
Por lo tanto, elegir un índice de referencia u otro altera de manera significativa el resultado de los ratios. Si cometemos errores al asignar índices o al interpretar la comparativa, el análisis nos llevará a juicios de valor erróneos sobre la calidad de los fondos de inversión.
Lamentablemente, es bastante común encontrar fondos de inversión que, aparentemente, tienen buenos resultados respecto a su índice de referencia, pero realmente no es así. Páginas como Morningstar pueden asignar índices de referencia que no son los más adecuados.
Por ejemplo, un fondo de renta variable global growth podría compararse con el índice de renta variable global, con el de renta variable growth o con el de tecnología, si es que el fondo tiene un sesgo hacia este sector. Cada índice proporciona una comparación diferente, lo que puede hacer que un fondo brille más o menos. En muchas ocasiones, es complicado determinar cuál es el índice de referencia que mejor se ajusta a un fondo.
¿Quién asigna los índices de referencia?
En principio, no es nuestra responsabilidad. Los índices son determinados por el regulador, la gestora y los emisores independientes de datos, como Morningstar.
Esto no significa que sean perfectos. Existen muchas discrepancias importantes entre el índice asignado por la gestora en sus presentaciones y el que tienen los emisores externos como Morningstar. Esto ocurre, por ejemplo, con fondos de renta fija que, aunque en su folleto se indique que pueden invertir en renta variable, rara vez o nunca lo hacen, pero acaban siendo categorizados dentro de los fondos mixtos.
También existen fondos que están a medio camino entre varios índices. Como hemos mencionado antes, en la práctica es complicado que siempre encaje a la perfección. De hecho, puede ser realmente difícil categorizar un fondo dentro de una categoría y asignarle el índice de referencia correcto.
¿Qué ocurre si hay errores o discrepancias?
Si esto sucede, la comparativa cuantitativa quedaría invalidada con los datos mostrados. En la vida real, la mayoría de los inversores no tienen la capacidad de «rehacer» los cálculos por su cuenta, por lo que no podrían fiarse de los resultados. Si somos inversores particulares con poco acceso a los datos y poco tiempo para analizarlos, si no terminamos de fiarnos de lo que vemos, será muy complicado encontrar una solución. Tendríamos que hacer todos los cálculos desde cero y compararlos con el índice de referencia que creemos que es más adecuado.
Ahora bien, si queremos hacer las fórmulas por nuestra cuenta, puede ser útil para «testear» el resultado cuantitativo contra otros mercados o índices que hayamos creado nosotros mismos.
Hay casos en los que la gestora juega con los índices a su favor, lo cual puede ser dudoso. Sin embargo, si hay mala fe, esos fondos deberían ir a la lista negra.
Veamos diferentes ejemplos de casos que pueden ser dudosos:
Fondos de renta variable Europa o globales que se comparan contra el IBEX 35
Esto no puede ocurrir. Como mínimo, se debería comparar contra el Euro Stoxx o el MSCI World.
Fondos mixtos flexibles que en realidad son 100% bolsa
A diferencia de otros fondos mixtos, defensivos, moderados o agresivos, los flexibles no tienen un límite establecido de pesos para los activos. Hay fondos que se categorizan como mixtos flexibles y siempre tienen toda la cartera invertida en acciones, por lo que la comparación contra un índice mixto no es lo correcto; debería ser contra uno de renta variable.
Si quieres entender bien qué son y cómo funcionan los fondos mixtos, te recomiendo leer este artículo sobre el tema.
Poner índices sin dividendos o en la divisa que te favorece
Esto es motivo claro para descartar un fondo. En ningún caso es correcto comparar un fondo contra un índice que no incluya los dividendos.
En cuanto a la divisa, si un fondo está siempre cubierto, lo lógico es que se compare contra el índice cubierto; lo mismo ocurre cuando el fondo no está cubierto, debe compararse contra un índice no cubierto. Los únicos fondos que pueden tener una gestión dinámica en cuanto a la cobertura de la divisa son los fondos globales que utilizan esta práctica para generar alfa
Cambiar el índice sin explicación aparente
Una cosa es que haya un cambio en la estrategia de un fondo, por ejemplo, que pase de ser europeo a global; en este caso, tendría sentido cambiar el índice de referencia. Cuando esto ocurre, se utiliza el nuevo índice a partir de que se formalice el cambio y aparezca en el folleto de la gestora. Sin embargo, páginas como Morningstar a veces no recogen bien estos cambios y podemos ver comparaciones erróneas de fondos con sus índices.
Ahora bien, los cambios sin explicación aparente pueden ser pequeños, como un fondo que pasa de invertir en mid caps a large caps y cambia el índice de referencia. Aunque generalmente los equipos gestores ofrecen justificaciones, hay cambios menores que no requieren una modificación del índice, y menos cuando nos damos cuenta de que estos cambios «de look» siempre benefician a los fondos de inversión, ya que pocos fondos, o ninguno, harán cambios que les perjudiquen.
Ir a índices generales cuando eres de Small-mid caps, o en caso Value/Growth
Este punto es bastante polémico y no tiene una respuesta clara sobre si es bueno o malo. Por ejemplo, un fondo global con sesgos concretos, como uno que invierte en empresas pequeñas y medianas, decide elegir un MSCI World normal, sin esos factores concretos. Esto tiene sentido porque el objetivo de un fondo global de renta variable es batir a la bolsa en su conjunto, y las decisiones que toma un fondo de inversión, aplicando sus sesgos, son parte de su estrategia para conseguirlo. Desde esta perspectiva, este planteamiento es completamente entendible.
Sin embargo, desde otro punto de vista, si un fondo de inversión aplica una estrategia concreta que se puede asociar claramente con una serie de factores, como un fondo global que solo invierte en empresas tipo Growth, tendría más sentido compararse con índices compuestos únicamente por este tipo de compañías, en lugar de hacerlo con índices generales. En este caso, el fondo competiría contra ese índice concreto o contra otros fondos comparables de la misma categoría.
La cuestión es dónde está el límite, porque no todos los fondos Growth tienen el mismo nivel de crecimiento. Un fondo que invierte en empresas de crecimiento a valoraciones atractivas y con un sesgo hacia la calidad no tiene nada que ver con un fondo que solo invierte en empresas de muy alto crecimiento, sin importar las valoraciones de la cartera.
Incluso un fondo Value podría hacerlo bien contra un índice general, pero mal contra un índice Value. En este caso, ¿el fondo es bueno o malo?
Es complicado dar una respuesta definitiva, ya que depende completamente del tipo de producto. Los fondos con un sesgo claro hacia un factor concreto pueden tener más sentido compararlos con índices más específicos, mientras que los fondos en los que el sesgo no es tan predominante podrían compararse con índices generalistas. En cualquier caso, no hay una respuesta correcta, y la solución podría ser comparar un fondo con diferentes índices de referencia y sacar nuestras propias conclusiones.
En fondos muy flexibles, mirar siempre el rango de menor riesgo
Tanto la renta variable como la renta fija a largo plazo suelen revalorizarse positivamente. Por lo tanto, a largo plazo, como inversores, puede tener sentido entrar en los rangos de riesgo más altos, ya que, a pesar de las fluctuaciones, acabaremos beneficiándonos del movimiento general del mercado.
En el caso de los fondos mixtos, un truco es posicionarse en la categoría más defensiva dentro de tu rango de agresividad. Si el máximo es un 35% de renta variable, el fondo siempre mantendrá ese 35%, y así sucesivamente, dependiendo de si son fondos defensivos, moderados, agresivos o flexibles. De esta forma, el fondo quedará entre los más rentables de su categoría.
Con los fondos flexibles, es crucial conocer cuál es la exposición media histórica para hacernos una idea clara de cómo actúa el fondo en diferentes escenarios de mercado. Esto nos permitirá saber si el fondo se sitúa habitualmente entre los más agresivos de su categoría. Sin embargo, esto no siempre es algo positivo para el fondo, ya que, aunque pueda generar más ganancias a largo plazo, también puede acabar asumiendo mayor volatilidad que sus fondos comparables.
Conclusión
En definitiva, existe un problema con los índices de referencia, ya que los fondos de inversión pueden aplicar ciertas prácticas que pueden hacer creer a los inversores que están ante un buen producto cuando, en realidad, no lo es (un falso ganador). De la misma forma, hay fondos que salen perjudicados por una comparativa con un índice de referencia incorrecto o poco adecuado (un falso perdedor). Aunque existen casos dudosos, muchas veces se puede detectar mala fe, y cuando esto ocurre, lo mejor es alejarse de este tipo de productos.
Lamentablemente, muchos inversores invierten solo observando la foto general en plataformas como Morningstar, sin profundizar en los detalles. Esto provoca que terminen siendo víctimas de un engaño.







