Clases de fondos de inversión. ¿Qué son y cómo diferenciarlas?

29, Ene 2024

Clases de fondos de inversión. ¿Qué son y cómo diferenciarlas?

Las clases en los fondos de inversión representan un aspecto crucial que con frecuencia genera confusión entre los inversores. Esto lleva a la creación de diferentes clases dentro de un mismo fondo, cada una diseñada para satisfacer requisitos particulares de los inversores. Aunque comparten la misma cartera de inversión, las clases presentan variaciones en su estructura y tipología que pueden afectar significativamente nuestra rentabilidad. 

Lamentablemente, no existe una nomenclatura fija para las clases, lo que puede dificultar su búsqueda. Sin embargo, generalmente, las clases se identifican a través de letras y palabras al final del nombre del fondo.

Si te encuentras entre aquellos que desconocen qué clase han contratado te animo a seguir leyendo hasta el final de este artículo. En él, abordaremos las distintas clases existentes, cómo las identificamos y cuáles tienen mayor relevancia y repercusión en nuestras carteras.

Clases de fondos de inversión. ¿Qué son y cómo diferenciarlas?

Diferencias entre clases de Acumulación o Distribución

Probablemente el primer gran corte es distinguir entre las clases de acumulación y distribución.

Clase de acumulación

Reinvierten todos los beneficios generados por el fondo, capitalizando así el efecto del interés compuesto a largo plazo. Cuando el fondo obtiene un beneficio, por ejemplo, al vender una empresa, un bono o una materia prima con un rendimiento del 10%, este beneficio no se distribuye directamente al inversor; en cambio, se reinvierte dentro de la estrategia del fondo como mayor valor de cada participación. Este dinero no se «devuelve» al inversor, y para hacerlo deberá vender sus participaciones parcial o totalmente.

Clase de distribución

Sí que reparten los beneficios periódicamente, algo así como unos dividendos pagados por el propio fondo. Es fundamental examinar cuidadosamente la clase de distribución de cada fondo para conocer la cantidad y la frecuencia con la que se abonan los dividendos, ya que esta elección no suele depender del inversor. 

Por tanto, independientemente del tipo de fondo, el formato de distribución consiste en invertir en fondos que nos otorguen rentas periódicas, muy parecido a invertir en empresas de dividendos.

Decir que las clases de distribución no tienen nada que ver con los fondos que invierten en empresas de dividendos. Un fondo de dividendos puede tener clases de acumulación y de distribución, al igual que un fondo tecnológico, uno de renta fija o uno de RV Global. Si esto es lo que buscamos, no es necesario buscar fondos que inviertan en empresas que reparten dividendos, simplemente podemos invertir en un fondo de renta variable global en la clase de distribución, por ejemplo.

¿Cómo las identificamos? Algunas reglas generales son:

  • Las clases de acumulación se identifican con “Acc” o la palabra acumulación al final del nombre del fondo. 
  • Las clases de distribución se identifican con “Dis”, “D” o “inc” al final del nombre del fondo.

Las clases que no tienen ninguna identificación suelen ser de acumulación.

Acumulación vs distribución. ¿Qué tiene más sentido?

La elección más eficiente casi siempre será optar por fondos de acumulación, fundamentada en tres razones:

  • Al seleccionar fondos de acumulación mantenemos el control sobre los ingresos periódicos, pudiendo elegir la cantidad y el momento que mejor se adapten a nuestras necesidades. Una forma lógica de hacerlo es sacando las rentas de los fondos que registran mayores pérdidas, minimizando así el impacto tributario. En contraste, las clases de distribución limitan esta libertad de elección, ya que la cantidad y el timing de los pagos no están en nuestras manos. 
  • Los fondos de distribución pueden efectuar pagos de rentas incluso si el fondo no ha generado beneficios en el momento de distribuirlos al inversor. Este proceso implica consumir el capital del fondo.
  • Desde una perspectiva fiscal, si no recibimos rentas no pagamos impuestos generando un impacto positivo en el interés compuesto a lo largo del tiempo. La diferencia es notoria entre mantener una clase de acumulación durante 20 años y liquidar impuestos al final del periodo, en comparación con tener un fondo de distribución durante ese mismo período y pagar impuestos cada vez que se recibe una renta.

Dicho esto, cada uno es libre de hacerlo como considere. Si eres un inversor que quieres olvidarte y recibir rentas puedes contratar clases de distribución sin problema.

Clases según el tipo de inversor o mínimo de entrada

Estas clases están directamente vinculadas al capital de los inversores, ya que a mayor cantidad de dinero, las comisiones suelen ser más bajas. Podemos distinguir entre clases minoristas, institucionales y limpias.

Clases minoristas

Están diseñadas para la mayoría de los inversores y tienden a tener las comisiones más elevadas. Esto se debe a que suelen tener requisitos de entrada bastante asequibles, a menudo de 100€  o directamente no tienen.

Estas clases suelen llevar las letras “A”, “B”, “R” y “E”, siendo aconsejable evitar la clase “E” debido a que suele tener las comisiones más elevadas. 

Clases institucionales

Están orientadas a patrimonios más elevados, con requisitos de entrada significativamente más altos, a menudo en el rango de 1 millón de euros. En consecuencia, estas clases suelen tener comisiones más bajas y se identifican comúnmente con la letra “I”.

En la vida real el común de los inversores no pueden acceder a estas clases.

Clases limpias

Representan una opción intermedia entre las minoristas y las institucionales. Estas clases no incluyen comisiones de retrocesión a los intermediaros, ya que las gestoras no las pagan. Sin embargo, suelen implicar una comisión externa por parte del comercializador y otra del asesor, si lo hubiera. Se identifican mediante las letras “Z” o “Y”.

En la práctica, la posibilidad de elegir entre estas clases es limitada ya que muchos fondos no tienen este tipo de clases o no están distribuidas.

Clases según el tipo de divisa

Esta variante es la que presenta la mayor diversidad de clases, especialmente en el caso de gestoras internacionales reconocidas que deben ajustar sus estrategias a las diversas divisas solicitadas por los inversores. Lo habitual es que, como inversor español, se prefiera tener fondos denominados en euros. Sin embargo, si se tiene interés en otras divisas, nada impide adquirir fondos en dólares u otras monedas, siempre y cuando el fondo de inversión ofrezca la clase en la divisa deseada.

Es crucial diferenciar la divisa en la que está denominada el valor liquidativo del fondo y las divisas de las propias inversiones que hay dentro del fondo. Podemos tener un fondo de renta variable global denominado en euros, mientras que los activos dentro del fondo pueden estar denominados en diversas divisas. Por tanto, aunque el valor liquidativo se exprese en nuestra moneda local, esto no significa que no estemos expuestos al riesgo de divisa. Así que debemos diferenciar las clases según la divisa y según la cobertura de divisa.

Las clases se identifican mediante siglas o símbolos correspondientes a cada divisa, si es en euros, puede ser “EUR” o “€”, en dólares “USD” o “$”, etc. Esta diversidad de clases genera numerosas combinaciones, ya que es necesario aplicar estas identificaciones a todas las clases presentes en el fondo de inversión. Pero bueno, en la práctica lo normal es que un comercializador nacional solo te deje contratar la clase en EUR o, como mucho, en USD.

Clases con divisa cubierta

Esta es la categoría más compleja de entender y suele generar muchas confusiones, pero posiblemente sea la más crucial, ya que puede tener un impacto significativo en la rentabilidad final del fondo. Como mencionamos anteriormente, los fondos de inversión pueden tener inversiones en diversas divisas, y resulta fundamental que los inversores comprendan si desean o no asumir el riesgo de divisa.

Veamos un ejemplo para entender el efecto del riesgo divisa:

Pongamos que el fondo invierte 1000 euros en Microsoft con paridad euro/dólar (1 euro vale 1 dólar). Durante un año la acción sube un 20% y el tipo de cambio pasa a 1.10, es decir, 1 euro ahora vale 1,10 dólares. Al cabo del año esa posición vale 1200 USD, pero ahora hay que convertirlo a euros. El  euro se ha fortalecido y ahora necesitas más dólares para comprar la misma cantidad de euros. El resultado es de 1090,91€.

En este caso el dólar ha jugado en nuestra contra y en lugar de ganar un 20%, hemos ganado un 9,09%. Por tanto el riesgo divisa puede jugar en nuestra contra como es en este caso, o a favor si en lugar de fortalecerse el euro lo hiciera el dólar.

Cuanto mayor exposición tengamos a otras divisas que no sean nuestra divisa local, más exposición tendremos al riesgo divisa.

¿Cómo nos protegemos del efecto divisa?

Existen las clases cubiertas y que normalmente tienen una “H” o la palabra “Hedged” en el nombre. Con esta clase no existirán las pérdidas o ganancias asociadas a las fluctuaciones entre la divisa que tengamos y aquella en la que estén denominadas las inversiones.

Es importante señalar que, aunque no es lo común, algunos fondos pueden tener cobertura de divisa sin que se refleje explícitamente en el nombre. Además algunos fondos pueden utilizar la gestión flexible de divisas como parte de su estrategia de inversión, por lo que es crucial comprender si la clase tiene coberturas permanentes o si la gestión del riesgo de divisa es más dinámica. 

También es relevante destacar que existen diferentes tipos de cobertura de divisa, algunos cubren solo el riesgo con la divisa principal (por ejemplo, dólar – euro) pero dejan abierto el riesgo con divisas secundarias, mientras que otros pueden cubrir todos los pares de divisas posibles

¿Cuándo debemos elegir o no la clase cubierta?

No hay una respuesta correcta. 

Es cierto que existe un consenso en cubrir el riesgo de divisa en estrategias más conservadoras, y especialmente en los fondos de Renta Fija. En carteras moderadas y agresivas, la decisión depende de nuestra preferencia como inversores.

También es verdad que si tenemos una estrategia a muy largo plazo la teoría económica nos dice que el coste suele ser neutral, pero a corto plazo puede haber complicaciones. 

La divisa es un riesgo más y hay que incluirlo en nuestra estrategia. Ante la duda, si no tenemos clara nuestra visión con este tema, la opción más prudente suele ser cubrirse y evitar asumir riesgos innecesarios.

¿Cómo encontrar las diferentes clases? 

Al buscar un fondo en Morningstar puedes acceder a todas las clases en la sección «Gestión». Allí encontrarás un listado completo de las clases disponibles, y podrás identificarlas mediante las letras presentes en sus nombres.

Si no logras entender la nomenclatura que usa esa gestora deberás investigar en los documentos que proporcionan los fondos con las características de cada clase.

Conclusión 

Si has llegado hasta aquí y es la primera vez que lees sobre las diferentes clases de los fondos de inversión es comprensible que pueda llevar algún tiempo asimilar toda esta información.

En última instancia, las clases en los fondos de inversión están concebidas para adaptarse a las necesidades de los inversores, pero la falta de estandarización en la industria puede hacer que la construcción de una cartera sea un proceso complejo. Específicamente, la categoría de las clases con divisa cubierta tiende a ser la clase que más confusiones y errores provoca.

Sin embargo, al comprender a fondo cada clase y sus implicaciones, podrás tomar decisiones más informadas y construir una cartera que se ajuste de manera precisa a tus objetivos financieros. Si quieres profundizar sobre las diferentes clases te recomendamos ver el siguiente vídeo donde analizamos en detalle todas y sus diferencias:

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