La industria de los fondos de inversión está viviendo una revolución silenciosa. Ya no basta con elegir entre «bolsa o bonos»; ahora la clave está en entender los motores ocultos de la rentabilidad (los factores) y en cómo la tecnología puede potenciar, que no sustituir, al analista humano. En esta entrevista para Zonavalue TV, Daniel Pérez desgrana su metodología de trabajo: una fusión entre la eficiencia de los ETFs, la diversificación por factores y el uso de Inteligencia Artificial para evitar los sesgos emocionales.
Este análisis se basa en la entrevista concedida al canal de Zonavalue, cuyo vídeo completo encontrarás al final de este artículo.
Ideas clave
- Diversificación real por Factores: tener muchos fondos no significa estar diversificado si todos hacen lo mismo. La verdadera protección nace de combinar factores descorrelacionados (Value, Momentum, Calidad, Volatilidad Mínima).
- El modelo híbrido (Humano + IA): la Inteligencia Artificial procesa millones de datos mejor que nadie, pero el gestor humano es insustituible para interpretar el contexto y evitar el riesgo de la «caja negra».
- ETFs para la base: el uso de fondos cotizados (ETFs) permite acceder a estrategias de factores de forma mucho más barata y precisa que a través de fondos activos tradicionales.
- La cartera «anti-pánico»: el objetivo final no es solo la rentabilidad matemática, sino construir una cartera con la que el inversor se sienta cómodo y no venda en el peor momento.
Factor Investing: destripando el motor del fondo
Daniel comienza la entrevista explicando que buscar el mejor fondo basándose solo en la marca o el gestor es un error del pasado. Lo vital es entender qué mueve ese fondo.
Aquí entra en juego el Factor Investing. En lugar de diversificar solo por geografía o sector, Astralis construye carteras basándose en factores que históricamente han batido al mercado o reducido el riesgo:
- Value: comprar barato.
- Momentum: seguir la tendencia ganadora.
- Quality: empresas rentables y con poca deuda.
- Low Volatility: acciones que fluctúan menos que el mercado.
La magia reside en la combinación:
Cuando el ‘Growth’ cae, el ‘Value’ suele aguantar. Si diversificas por factores, suavizas la curva de rentabilidad y evitas que tu cartera dependa de un solo escenario económico.
Inteligencia Artificial: herramienta, no piloto automático
Uno de los puntos más extensos y profundos de la charla es el papel de la tecnología. Daniel reconoce que utilizan modelos de Inteligencia Artificial para analizar riesgos y procesar una cantidad de datos inabarcable para un ser humano. Sin embargo, traza una línea roja muy clara: la «Caja Negra».
Muchos modelos cuantitativos fallan porque son opacos; la máquina toma decisiones que nadie entiende. La filosofía de Daniel es distinta
La IA nos sirve para predecir escenarios y alertar de riesgos, pero la decisión final y la adaptación de la cartera es humana.
La tecnología elimina el sesgo emocional del día a día, pero el sentido común del gestor es necesario para interpretar cambios estructurales que el algoritmo quizás no ha visto nunca antes.
La eficiencia del ETF en la construcción de carteras
Frente al debate clásico de Gestión Activa vs. Pasiva, Daniel adopta una postura pragmática. Para implementar una estrategia de factores precisa, los ETFs (Fondos Cotizados) son a menudo la mejor herramienta.
Si quieres exposición pura al factor Momentum o al sector Energía, un ETF te lo da por un coste de 0,10% o 0,20%.
No tiene sentido pagar un 2% a un fondo que dice ser activo pero que en realidad solo está copiando un factor que podrías comprar barato.
Esto permite reservar el presupuesto de comisiones (y el riesgo) para aquellos gestores activos de autor que realmente aportan un valor diferencial (Alpha) imposible de replicar con un índice.
Psicología: la mejor cartera es la que te deja dormir
El cierre de la entrevista devuelve el foco a la persona. Daniel insiste en que una cartera matemáticamente perfecta no sirve de nada si el inversor no la entiende y vende en mitad de una crisis.
Construir carteras «todoterreno» (que funcionen razonablemente bien en inflación, crecimiento o estancamiento) tiene un objetivo psicológico: reducir la volatilidad extrema.
Invertimos de esta forma porque es la única manera de estar tranquilos y de que el cliente no cometa errores.
La tranquilidad mental es el activo más valioso para permitir que el interés compuesto trabaje a largo plazo.
Conclusión y entrevista completa
Una charla imprescindible para quienes quieran ir un paso más allá de la inversión básica y entender cómo los profesionales combinan tecnología cuantitativa y gestión fundamental.
Para ver la explicación técnica sobre los modelos de IA y la construcción de carteras por factores, aquí tienes el vídeo completo:













