Hoy toca analizar la Global Asset Allocation (GAA) de Mebane Faber, una cartera estática especialmente atractiva, y algo más compleja de calcar, porque incorpora un abanico más amplio de activos para lograr una diversificación verdaderamente mundial.
En esencia, la GAA pretende reflejar el “mercado global”: lo que obtendríamos si reuniéramos todas las inversiones del planeta en una única cartera.
Como veremos, su gran logro es haber ofrecido una rentabilidad parecida a la de la renta variable global, pero asumiendo sensiblemente menos volatilidad.
Un poco de contexto
Quién es Meb Faber
Lo primero es interesante saber quién es el creador de esta cartera. Se trata de Mebane “Meb” Faber, quién es cofundador y Director de Inversiones de Cambria Investment Management, firma estadounidense de gestión de inversiones.
Además de gestionar varios ETF, Faber es un investigador y escritor prolífico en el campo de las estrategias de inversión. Ha publicado múltiples libros, entre ellos The Ivy Portfolio (2009) y Global Asset Allocation (2015), donde comparte estudios sobre asignación de activos y estrategias cuantitativas.
Faber es conocido por su enfoque contrarian y cuantitativo, cuestionando creencias convencionales y basando sus propuestas en datos históricos, y por promover la diversificación global y la gestión disciplinada del riesgo en las carteras de largo plazo.
Origen y evolución de la GAA
Aunque Faber presentó públicamente la GAA en su libro Global Asset Allocation (2015), la semilla venía de un white-paper de 2013 titulado “Global Asset Allocation: A Survey of the World’s Best Allocation Strategies”. Detectó que la combinación: 50 % activos de riesgo / 50 % renta fija, era en su conjunto, la que ofrecía la relación más estable entre rentabilidad y riesgo.
Por tanto, Faber concibe la GAA como una cartera base robusta para “mantenerse rico”, adecuada para inversores con un horizonte de largo plazo que buscan crecimiento moderado pero consistente, evitando la concentración excesiva del patrimonio en un solo país o tipo de activo.
Desde entonces la GAA apenas ha cambiado: en cada revisión anual del estudio (la última de 2024), Faber mantiene los mismos pesos y solo actualiza los tickers cuando aparecen vehículos con menores comisiones.
Composición de la cartera Global Asset Allocation
La cartera Global Asset Allocation de Meb Faber incluye una decena de activos representativos de las principales clases de inversión global.
Como podemos ver en la imagen la cartera se compone de:
- 18% en acciones de Estados Unidos de gran capitalización.
- 13,5% en acciones de mercados desarrollados sin Estados Unidos.
- 4,5% en acciones de mercados emergentes.
- 4,5% en activos inmobiliarios.
- 19,8% en bonos corporativos (investment grade) de Estados Unidos.
- 13,5% en bonos del tesoro de Estados Unidos a largo plazo.
- 14,4% en bonos internacionales de mercados desarrollados.
- 1,8% en bonos ligados a la inflación de Estados Unidos.
- 5% en oro.
- 5% en materias primas diversificadas.
El objetivo es diversificar de verdad y reducir el sesgo doméstico que suele sobrecargar las carteras con renta variable estadounidense. Por eso Faber añade activos reales (oro, commodities y REITs) que históricamente se comportan bien en entornos de inflación alta o en shocks distintos a las recesiones típicas.
No se trata de una cartera tan conservadora como una cartera 50% bonos típica, porque los activos de riesgo (acciones, REITs, oro, materias primas) siguen representando el 50% del total y pueden generar fluctuaciones importantes. De hecho, pese a tener prácticamente la mitad en bonos, la propia clasificación de riesgo de Lazy Portfolio ETF considera a la GAA como cartera de “alto riesgo”, apropiada para inversores con alta tolerancia a la volatilidad que puedan soportar caídas notables en el corto plazo.
En resumen, la filosofía de inversión es construir una cartera resistente a diferentes entornos económicos (crecimiento, recesión, inflación o deflación) manteniendo cada componente en proporciones razonables.
A continuación puedes ver una lista de ETFs para cada activo en caso de que queramos replicar la cartera por nuestra cuenta.
Bastará con revisar la cartera una vez al año para rebalancear y devolver cada activo a su peso original, preservando así el equilibrio que da sentido a la estrategia.
Resultados de la cartera Global Asset Allocation
Tal y cómo vemos en la gráfica, la cartera Global Asset Allocation ha logrado en los últimos 30 años una rentabilidad media anualizada de 7,10%.
A continuación podemos ver las rentabilidades que ha obtenido la cartera en los diferentes periodos:
Al desglosar la contribución de cada bloque a largo plazo se aprecia que:
- La renta variable estadounidense de gran capitalización es, con diferencia, el motor principal de crecimiento.
- A continuación se sitúan los REITs y el oro, que aportan un plus defensivo cuando la bolsa flojea.
Las distintas franjas de renta fija rinden de forma parecida entre sí y actúan como estabilizadores. - El tramo que más ha sufrido son los bonos a largo plazo de EE. UU., penalizados tras las fuertes subidas de tipos de 2022; ese bache ha lastrado su resultado a 5 y 10 años frente al resto de la renta fija.
- Las materias primas diversificadas completan el cuadro con una aportación modesta, pero valiosa en picos inflacionarios.
En conjunto, la estrategia ha demostrado ser sólida y predecible: ofrece un retorno cercano a la renta variable global, pero con un perfil de riesgo mucho más moderado.
Ahora veamos las rentabilidades en los periodos rolling:
- A 5 años la cartera arroja una rentabilidad positiva el 100 % de las veces, con un máximo del 13,63 % y un mínimo del 1,83 %.
- A 3 años la tasa de aciertos sigue altísima, 96,6 % de los casos en positivo, con un techo del 10,4 % y un suelo del -3,09 %.
Este registro confirma que la GAA cumple su cometido: proporcionar crecimiento constante y evitar rachas negativas prolongadas, lo que la convierte en una opción muy interesante para quienes buscan una exposición global, pero no quieren vivir pegados a los sobresaltos de la bolsa pura.
Métricas de la cartera Global Asset Allocation
La diversificación base de la cartera produce una volatilidad más baja y menores caídas máximas, mejorando el rendimiento ajustado al riesgo frente a carteras concentradas en bolsa como la 60/40.
A largo plazo mantiene unas volatilidades entre el 8% y 9% de forma muy estable, menores a la bolsa global, mientras que en el corto plazo estas han subido debido al entorno económico y de mercado, viéndose afectados varios de los activos en la cartera como la renta variable y la renta fija.
El perfil de riesgo rentabilidad es bastante atractivo con unos Sharpes y Sortinos que arrojan unos datos realmente positivos a largo plazo. Esto nos puede indicar que en esencia, la inclusión de bonos internacionales, REITs, oro y commodities actuó como amortiguador en años negativos, sin sacrificar demasiada rentabilidad en los años alcistas.
La caída máxima registrada en estos 30 años fue de aproximadamente -24,9% ocurrida durante la crisis financiera del 2008. En otras palabras, en su peor racha la cartera perdió cerca de una cuarta parte de su valor, frente a caídas de más del 50% que sufrió el mercado de acciones de EE. UU. en ese mismo evento.
Importante también, el período de recuperación tras esa caída fue de unos 22 meses (menos de 2 años para volver al nivel previo), lo que habla de la resiliencia que aportó la diversificación. En contraste, una cartera 100% en acciones tardó varios años más en recuperarse tras 2008, y un 60/40 tradicional tuvo una máxima caída superior y un periodo más largo de recuperación.
Veamos la gráfica de todas las caídas de la cartera a lo largo de los últimos 30 años.
Podemos ver que en los últimos 30 años han habido dos grandes caídas, en 2009 y 2022, seguida de una caída menor en el COVID, dónde la cartera demostró mayor capacidad de contención en comparación con las caídas que vimos en carteras más expuestas a la bolsa gracias a su exposición a renta fija y oro. La imagen general por tanto es de una cartera con bastante estabilidad a lo largo del tiempo.
Aún así, es importante tener en cuenta que la cartera no está exenta de tener sustos aunque haya demostrado que puede proteger mejor a los inversores en entornos complicados sin renunciar a participar en las subidas.
Ahora veamos las correlaciones de todos los activos de la cartera en los últimos 30 años:
De mayor a menor, los activos que mayor correlación tienen son los de renta variable entre sí al igual que ocurre con la renta fija. Esto es algo completamente lógico.
Por otro lado encontramos descorrelaciones evidentes entre los diferentes tipos de activos, como era de esperar, porque cada activo respondió de forma distinta a los grandes ciclos, y esta es justamente la función principal de la cartera.
Un detalle curioso: el oro baila a su propio ritmo, incluso frente al resto de materias primas. Esa falta de sintonía explica por qué tantas carteras, incluida la GAA, lo tratan como un bloque independiente.
Ahora veamos la correlación a 5 años y como cambia:
Aunque el oro y las materias primas siguen descorrelacionando con el resto de la cartera, tanto la renta variable, como la renta fija y el inmobiliario han repuntado sus correlaciones entre todos ellos. Esto es lógico ya que dentro de este periodo de 5 años hemos vivido en el mercado un repunte de la volatilidad en la mayoría de activos, fruto de la política monetaria de los bancos centrales, las subidas de tipos, la inflación y el aumento del riesgo global.
Esto demuestra que las correlaciones no son constantes, cambian según el ciclo. Precisamente por eso la GAA reparte el riesgo entre muchas fuentes: aun cuando dos o tres bloques se muevan juntos durante un par de años, siempre queda algún motor alternativo que aporta amortiguación y evita que la cartera descarrile por completo.
Conclusión
En conclusión, la Global Asset Allocation de Meb Faber es una propuesta atractiva para inversores de largo plazo con moderada/alta tolerancia al riesgo que deseen una exposición completa a la economía mundial en una única cartera. Históricamente ha logrado rentabilidades cercanas al crecimiento global con menores sustos que una cartera de acciones pura, cumpliendo su meta de balancear el crecimiento y la preservación de capital. En cualquier caso, la GAA nos recuerda el poder de la diversificación global: al invertir en todo el mundo, uno se protege de lo impredecible y participa de todas las fuentes de crecimiento, lo cual en el largo plazo ha sido una receta de éxito para muchos patrimonios.


















